‘Un pueblo, una acción por la biodiversidad’ realiza diez mejoras ambientales en Llanada Alavesa con 270 participantes

El programa ‘Un pueblo, una acción por la biodiversidad’ llega al ecuador de su segunda edición, que está dirigida principalmente a la Cuadrilla de Llanada Alavesa y su entorno, con 23 propuestas ya recibidas por parte de sus municipios, diez actividades ya realizadas en ocho localidades diferentes y una participación total de 270 personas.

El proyecto, liderado por Fundación Vital, Diputación Foral de Álava y el IES de Murgia, busca generar una cultura en favor de la biodiversidad de nuestro ecosistema y gestionar los recursos naturales de manera participativa en localidades del Territorio Histórico de Álava. La acción se integra en la Alianza Alavesa por el Desarrollo Sostenible 2030 y se centra en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 (Vida de Ecosistema Terrestre). Asimismo atiende a estándares internacionales y objetivos de desarrollo sostenible creando alianzas público-privadas para favorecer el cuidado de la naturaleza mediante pequeñas acciones y la divulgación de cada una de ellas. Se trata de actuar localmente para conseguir objetivos a escala global.

Esta mañana, representantes de las tres entidades impulsoras de este proyecto han realizado una visita para conocer algunas de las mejoras ambientales realizadas por las y los propios vecinos en tres de las localidades en las que se ha actuado: Albeniz, Opakua y Añua. El grupo ha estado encabezado por Axier Urresti, director ejecutivo de las Fundaciones Vital, Natividad López de Munain, directora foral de Medio Ambiente y Urbanismo y Unai Zubia, coordinador del programa, del IES Murgia.

Balance de la experiencia
Esta segunda edición se está centrando en la Cuadrilla de Llanada Alavesa, aunque también se van a realizar actividades en otros pueblos como La puebla de Labarca y Baranbio. Hasta la fecha se han llevado a cabo diez actividades en ocho localidades diferentes con una participación total de 270 personas.

Guillerna: Para dar continuación a la charla sobre frutales en 2021, se ha realizado una actividad de poda práctica en una parcela con frutales.
La Puebla de Labarca: La ikastola ASSA ha sido escenario de dos jornadas de montaje y construcción de cajas nido de aves y quirópteros (murciélagos). Las cajas nido se instalaron dentro de la ikastola junto con dos comederos para aves.
Ollabarre: Tras la actividad de cajas nido en 2021, el pueblo de Ollabarre pidió repetir la iniciativa. El taller fue acompañado de una charla para conocer las aves más comunes de los entornos urbanos.
Añua: Junto con Geroa ikastola se ha instalado un colmenar para que el alumnado del centro pueda conocer y cuidar sus propias colmenas. Se ha creado además una alianza de colaboración con la finca en la que están colocadas y en la que también pastan las cabras de una quesería.
Gauna: Plantación de aromáticas y plantas arbustivas para favorecer a los insectos polinizadores. En este caso, la plantación se realizó en el mismo casco del pueblo aprovechando así jardines del entorno urbano para crear ambientes apropiados para los insectos.
Albeniz: Creación y colocación de cajas nido para aves y quirópteros junto con la plantación de aromáticas y arbustos para favorecer a los insectos. Dos actividades para crear entornos apropiados para la fauna autóctona dentro del pueblo.
Ozaeta: En la ikastola de Barrundia se ha realizado una plantación de aromáticas en su huerto y un taller de cajas nido para aves y quirópteros forestales que se han colocado en un pequeño bosquete de robles.
Opakua: Creación y colocación de cajas nido de pequeñas rapaces nocturnas como el autillo o el cárabo y también para pequeñas y medianas aves. La colocación se realizó en las inmediaciones del pueblo de Opakua.
Las tres entidades impulsoras plantean el mantenimiento de la biodiversidad del Territorio involucrando a sus vecinos y vecinas a través de experiencias en un medio natural que se puedan compartir. Desde una perspectiva de participación y cercanía a las personas, el proyecto promueve el intercambio generacional y la participación activa de los agentes de cada zona (vecinos/as, centros escolares, asociaciones…), y la recuperación de actividades y oficios en desuso, e incluso patrimonio. Ese intercambio generacional y el conocimiento de las tradiciones son fundamentales para conocer cómo han evolucionado los ecosistemas a lo largo de los años y para recuperar las zonas que puedan estar alteradas por la acción humana.